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Conoce tu negocio y, después, tuitea

Posted by David Sanz Frías on 26-ene-2012 16:30:07

Hay dos claves para que el Twitter de un pequeño negocio funcione, sirva para algo y los dueños de la empresa no acaben preguntándose: "¿ por qué demonios me metí en esto?". La primera clave es tener paciencia y constancia y, la segunda, saber quién eres. Twitter tiene millones de usuarios o, lo que es lo mismo, está llena de información, de mensajes, muchos de ellos inspirados, interesantes, con algún valor. Así que nadie pretenda conseguir miles de seguidores en un par de semana.  El reconocimiento en las redes sociales, salvo raras excepciones, lleva su tiempo. Y más si tenemos en cuenta que una pequeña empresa no puede tener a un enorme equipo de expertos para que gestionen su Twitter, Más aún: probablemente, lo tengan que hacer los propios responsables o los propios dueños de la empresa, del mismo modo que se encargan de la contabilidad, del contacto con los proveedores, de promocionar la empresa a través de otras vías, en fin, ser autónomo, que debería comenzar a llamarse ser multitarea.

Lo que nos lleva a la segunda clave para gestionar Twitter desde la pequeña empresa: saber tu lugar en el mundo, en este caso, en el mundo de los negocios. Si las redes sociales sociales sirven para conocer a potenciales clientes y a nuestros seguidores, para gestionarlas de manera correcta, más vale hacer caso al famoso aforismo griego: conócete a ti mismo.

Conocerse a uno mismo en Twitter siendo una pequeña empresa supone saber quiénes somos, qué vendemos y, sobre todo, dónde estamos. En otras palabras, no compararse con grandes empresas (ni con personajes famosos que con dos frases medio ingeniosas o polémicas tienen legiones de seguidores. Nuestra empresa es pequeña y, su alcance, corto. Pero eso no significa que esté exenta de calidad: calidad en el servicio, en las redes sociales y con buenos clientes (fieles).

Ofrecer un té

El negocio vendrá mucho después (y aquí volvemos a aconsejar paciencia). Twitter es una manera cómoda y fácil para hacer contactos y mantener relaciones, no sólo con los clientes, sino también con los proveedores, con colegas del sector o, incluso, con los propios empleados.

Los usuarios de la más famosa red social de microblogging no se aproximan del mismo modo a una gran multinacional que a un pequeño negocio. La parte que éste puede potenciar es la humana. Las pequeñas empresas, las tiendas de barrio, son más cercanas al usuario final. Así, no se trata de vender directamente en Twitter los productos que comercializamos, sino de decir "Hola, qué tal estás, por qué no te pasas por aquí de vez en cuando. Prometemos tratarte bien y darte algo a cambio".

Esto me recuerda a muchos tenderos árabes, que primero te invitan a un té y se interesan por ti con infinidad de preguntas. El regateo se deja para más tarde. En Twitter no podemos ofrecer un té a nuestros seguidores, pero sí un buen comentario, valiosa información o atención a las dudas que tengan los visitantes.

Y no tengas miedo de tratar temas que nada tengan que ver con tu negocio. Si se tercia hablar del último estreno de cine o del último disco de algún cantante, adelante. Los negocios, ya vendrán después.

El barrio

Aunque con Twitter se puede llegar a todo el mundo, ¿de qué nos sirve si no se van a pasar por nuestra cafetería, pongamos por caso? Esas relaciones de las hablábamos de tienen que potenciar en el ámbito local, entre la gente de nuestro entorno, de nuestra ciudad, de nuestro barrio. Mejor tener cinco buenos seguidores cercanos que miles en la otra punta del mundo.

Además, hay que intentar encontrar una afinidad con los seguidores. También la que pueda existir entre ellos. ¿Y si descubrimos que la mayoría de nuestros clientes vienen por la deliciosa tarta de manzana que ofrecemos en nuestro local? Quizá sea hora de promocionar esa tarta más que otros productos.

Contactos

En lo que se refiere a la promoción del propio Twitter del negocio, también es preferible optar por lo local, por promocionarse y contactar con medios y periodistas cercanos. Asumámoslo, no vamos a ser la próxima portada de la revista Time. Y, de nuevo, no se trata de vender descaradamente nuestro producto. Simplemente, que nos conozcan. Los negocios, ya llegarán después.

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